Sucede que no sólo ha enjugado mis lágrimas, me sabe y se hace por hacerme brillar desde la sonrisa hasta mi mirada. Que cuando te saben la fragilidad de emociones que corren hasta en la más íntima fibra de tu ser y en cuanto te ven intentando dar el paso atrás, te sujetan con fuerza pero con ese cuidado y protección de su amor, es entonces que...
Qué se lleven todo de mí, qué más da no caber en el mundo, si en él está mi universo. Eso que significas tú en mi vida.
Cuando conoces el miedo desde un horizonte oscuro,
déjate abrazar por la calidez de la fe de él, pues su amor rompe muros
Y de las historias, dicen que cada uno de nosotros estamos vinculados con el universo. Algunos al mar, a la tierra, al cielo, a la luna, al sol... y en esa belleza, el complemento en el amor. Cuando lo escuchas por vez primera es hermoso, lo inverosímil es la forma en que te das cuenta con lo que has vivido y sí, a veces el asombro es tan grande que sólo se siente un escalofrío recorrer toda la columna vertebral.
¿Será posible, que nuestro destino como personas individuales, esté escrito de alguna forma, aparte de que lo hacemos y dirijamos? Y de las muertes, ¿qué mata más, una verdad o una mentira...?
Tú, amor... ¿de qué estás hecho? ¿De qué está hecho tu corazón para hacerte como te estás haciendo de éste 'Universo' que me has dicho te soy? —Mi Noche, tan suave y bella, que me olvido de mis defectos—.
Sí, y por el viaje de todos sus centros, donde el Negro es el Origen... ésta es la historia de amor, del veneno del pecado original, de algún sueño que alguna vez soñé soñar...
'¿Te has visto el camino...?' En eso pienso al tanto sigo caminando, cantando mi propia canción.
Pero no ése camino, el que ya está trazado, menos el que está trazado bajo los parámetros de una sociedad que parece ya más extraviada. Tampoco ese camino en el que unos van y con otros, pareciera una misma ruta.
No, no es ninguno de esos caminos... Es el de la decisión propia, como los credos propios y la fe. Y si de prohibiciones hablamos, no hace falta una sociedad que lo imponga cuando yo misma tomé esa decisión...
Pero quién podría entender a una niña que sólo se sube al árbol, se cuelga de cabeza y desde esa perspectiva todo le es normal y siempre sonríe de la nada. Sí, ese contraflujo es mi propio camino, mientras voy entonando mi propia oda a la vida. Así, cómo caber en una sociedad, en nadie... y el camino es así, en el que se cerca una misma y de todo se aleja por temor a fallar en lo establecido.
Y de ver en silencio, pues nada... Que de la vida, soy esa parte que le toca entender y aceptar.
Hasta que sucede que aún no sé cómo y porqué... apareciste tú...
Y como es que te sentía, no lo sé. Volteas, alzas la mirada y volvía a lo mío y... tú...
Como si alguien lo sintiera en mi propio camino. ¿Qué hiciste, cómo lograste...?
¿Habrá más pecado como el de mi fe y sus prohibiciones...? ¿Existirá más clandestinidad como amar con honestidad...? Porque para mí, el amor ya es un lugar sagrado y cuando un hombre te entrega su corazón, sí... para mí es una bendición. (Sí, lo sé también, es por mi forma de ser y pensar como ésta por la no quepo en el mundo, en ningún lugar).
De la belleza del paraíso quién habla al final, porque donde hay vida, el amor siempre latirá desde la iridiscencia de la verdad y ése sí que es un pecado porque en el pulular sólo se andan con falsos lazos y parece que es mejor así, porque es fácil pasar a otro amor eterno.
Y es como si fuera un bello libro, porque las personas somos así, somos libros que cada historia nos afecta y nos toca. Mirarlo así, para mí fue entender muchas cosas y por lo mismo guardarles respeto, no lastimar. Y que cada quien es diferente.
Y de la piel de la hoja... ¿qué tocas corazón...? Y apareciste tú, amor...
Y entendí que también ahí hay fronteras...
En la piel de la hoja, sólo ahí es superficial y en silencio, bien se ve como caen derrotados los que a una eternidad vacua le escriben...
Y si de ésta tierra donde también hay un paraíso, un recuerdo guardara, acariciar y cruzar la superficie de la piel de la hoja, en un beso muy suave, en su mirada...
Y me pregunto, ¿se puede entregar así el amor...?
Besar su frente por todos sus sueños, metas, propósitos.
Y con mis manos, subir desde las suyas hasta sus hombros y besarlos por toda la responsabilidad que sostienen... ¿Lo sentirá, corazón...? ¿Sentirá cada pálpito mío de lo que significa para mí, él...?
Una caricia sobre su corazón, con las yemas de mis dedos, trazando las rutas de las grietas para besarlas cada una de ellas...
Cuánto he amado cada pulsación... ¿Lo sabrá y lo sentirá de ésta niña...?
Una niña que se pregunta mucho, entre tantas posibilidades cómo es que se detiene en quien huye, teme y sólo está acostumbrada a dar el paso atrás. La que siempre cede.
Querido Diario, tú que eres testigo de mis lágrimas...
¿Existirá más veneno como el pecado de mis propia creencia...? Porque me queda claro que entre invitar a beber veneno y ser veneno, entonces sé que yo misma soy veneno, pues sólo querría siempre pasar la frontera de la piel, para amar la piel de su alma...
Y eso, ¿lo sentirá...? No, no sé cómo hizo, sólo sé que se hizo de cada latido de mi corazón y sé bien que no habrá vida que no palpite su nombre...
Cuando entiendes que el amor es vida, lo haces un lugar sagrado...
Y al final, sigo andando sobre mi propio camino, en donde también soy vulnerable. ¿No es ése el paraíso que busca el corazón para ser una oda de vida...?
Aquí, sentada en el porche bajo la calidez de la luna ya se siente en el horizonte la víspera del fin de un año y el preludio de otro. ¿Y qué es la vida, qué son las peticiones, los deseos que hacemos para llegar a la anhelada 'felicidad...'?
Y dentro de todos esos deseos, en el recuento y recapitulando éste tiempo en la búsqueda de la felicidad, me quedo con éstas bellas palabras de mi cuñado Nikolaos en el brindis de la Nochebuena...
"Sí vale vivir
Sí vale salir avante
Sí valen todas las guerras internas
porque ahí está el secreto de la felicidad,
en la abundancia de ver la fortaleza
de lo que somos
tras una batalla"
Y mirando hacia atrás, hoy sólo quiero agradecer...
Dicen que el Universo siempre nos devuelve por triplicado nuestras acciones y hasta que lo vives es cuando te das cuenta lo cierto de ese significado. Quizás lo más duro que haya vivido éste año fue ese episodio que dejó huellas marcadas en mi memoria, en el temblor de mis manos y sí, sí duele no tener lo que nos hace ser, en nuestra vida... Y aun así, gracias a ti hoy soy un poquito más fuerte en mi alma, gracias a ti llevo una sonrisa y un brillo intenso en la mirada, y va desde el encuentro en mi adorada Madre Patria con los amigos del taller de escritura, su recepción porque la vida no les puede dejar sin su 'Sirena...' (y ese cariño y amor se siente...)
El que me volvieran a buscar para continuar con proyectos personales, sentir el abrazo de la familia que al final ha sido mi sostén. Gracias a ti, porque ahora con los míos pude sentir el refugio de los brazos de mi madre, el refugio de los brazos de mi hermano y su manera de hacerme sentir tan especial: "Linda..."
Y desde que llegamos que hemos empezado a festejar el Fin de Año con antelación y no hemos parado de pasar la madrugada bailando, mi familia, mis primas, las amistades, qué esto ha sido en grande. Gracias a ti porque me hiciste darme cuenta de algo, lo que es el Amor con los propios, la fortaleza que dan, lejos de quitarme, es por ti que hoy que concluye éste año, no he parado de sonreír. Hoy, ésta sonrisa se la debo a mi Bella Familia de Nuestra Casita, a mi Amiga Hermana Del Alma, a las amistades que un día me sostuvieron las lágrimas incluso en la distancia.
Agradecer todos los caminos que cruzas, que lo de dejar flores en tu camino, no es solamente por si algún día volvemos a cruzar, sino porque el tuyo propio lo puedas continuar con tranquilidad. Las sonrisas que dejamos son la luz que nos han regalado. El corazón lleva grietas o lleva luces, eso depende de cómo las queramos sentir...
Gracias a todas esas pruebas que la vida nos marca, hoy y en todo éste camino; tú, Amor Mío... que con la agresividad del volcán de tu presencia, haces brisa de mis tormentas en la caricia de tu huracán. Me llevas, me alzas, me ciñes y me haces a ti en todos los vuelos de la falda del rizo de mis pestañas, ahí donde mi vida a tu lado es sólo el comienzo del sueño. Consientes tan bonito que sólo sé adorarte, porque no encontré otra forma para amarte... Dicen de mi sonrisa espontánea, dicen que suelo bailar al caminar y cómo no ser música mar adentro, si contigo va desde una madrugada en el piano, una tarde de música, una noche de bohemia y es ese todo, en el saberme en el reflejo de tu mirada y bajo mi sombrilla de colores que ésta tu 'chiquita' seguirá corriendo a ti, siempre...
...y la niña escribió en su carta: "Seguir Creyendo..."
Sin duda alguna es una actitud y una decisión de vida, si queremos ser o no felices, pero también no puede negarse que serlo es porque 'somos el reflejo de los momentos de nuestro propio andar por la vida...'
Y...
Me desperté temprano y aún con la sonrisa y en los saludos de la mañana, me preguntaron si ya había escrito mi carta para pedir mi regalo a Santa. No dudé, contesté de inmediato y es que cuando el corazón habita una certeza no hay lugar para las incertidumbres: «Ya tengo mi Navidad, está descansando la velada...» Ajá... también parte de la felicidad es porque somos el reflejo de la mirada que nos ama y yo; amor mío, cada vez que me ven sonreír espontáneamente y éste brillo en mi mirada, son el motivo de tu nombre...
Y es que de la noche de anoche, te das cuenta que una es de la caricia que te hace sonrisa y yo, sólo quiero plasmar cada una de tus caricias, aquí, en éste rinconcito sin flashes, sin luces, íntimo. Sólo como testigo, tú... bella luna, amiga mía que tantas veces has sido mi cómplice y de su mirada masculina y su voz, cantando entre risas en el piano. Y de sus manos que con tan liviana le soy para sentarme sobre el piano, invitándome a cantar y animándome a bailar sobre él... y de esa sonrisa tímida mía y los guiños de él, al acorde de sus dedos sobre el teclado y sí, con bastante timidez al inicio y a la caricia del claro de luna sobre mis piernas desnudas, descalza en mi camisón corto.... qué bonito sentir que poco a poco es desinhibirse contigo, amor... Poder jugar con coquetería en tu mirada, sin cesar por que no quiero acabar...
Jugar y jugar, coqueteándote con esa alegría que tú me das para después dejarte caer el largo de mi cabello sobre el teclado mientras me dejo acariciar por todo lo que me susurras al oído, ¿te dije, amor...? ¿Te dije de cómo tocas cada fibra de mi ser, cada célula sólo con tu voz al sentirte así..., así cerquita mío...?
Y aquí estoy a luz de luna habitando el 'universo de su corazón...' caminando con un toque de baile en cadencia y suavidad con mi sombrilla sobre la sonrisa de la luna. Y yo, yo sólo quiero seguir girando alto, el vuelo de mi falda sobre las palmas de sus manos... seguir rodando sobre las líneas de su vida. Que lo más extraordinario de ser para él sea siempre la facilidad y sencillez con que me hace y me ciñe a sí... ¿Te habías visto canción más bonita que aquella que te hace melodía al surcar las estrellas entre sus brazos...? Sí, no sabía que era música hasta que me descubrí enredándome con mis piernas al alza del sostén de tu brazo firme y al vuelo de mi cabello en esa sincronía que de compaginar sólo el amor sabe...
Qué son las miradas, sino un encuentro eterno. Qué es la pasión, sino un brebaje de caricias. Qué es el amor, sino un lazo en plenitud... Qué océanos de tiempo cruzarán aquellas caricias perpetuas. De qué cantos se confeccionará el sortilegio del firmamento de la noche. Que se alce el cerco del pecado en la era de hombres donde me proclamaste tuya. Y me ungí en la pócima de esencias en la comunidad de un encanto líquido cristalino que viaje al deleite del sabor de tus recuerdos. Y ven... que del cáliz de cada poro de mi piel emane el bouquet en un conjuro al viento y lo lleve al paladar de tu mirada. Ven y alza el cerco de las caricias de tu amor... Y dispuse la prohibición de mi piel cubierta en tersos pétalos de rosas blancas a la caricia del beso en mis labios al hechizo de la brisa y la lleve hasta cada célula de tu respiración. Alza el cerco de tus caricias y yo..., yo seguiré enarbolando en un sutil y cadencioso vuelo de velos la promesa del camino de tu amor.
Alza el cerco de tus caricias, amor... Ahí donde me proclamaste tuya Ahí, en ése lazo en ti que me hizo nacer mujer. Alza el cerco y ven... Ven, que he dispuesto mi piel enamorada a la caricia del sabor de tu mirada, amor...
Si supieras... como es que te has grabado, tatuado, en cada suspiro de mi corazón. Si vieras... como es que sin pedir permiso es que te has metido hasta mi alma. Que si fueses bandido, con el truco de querer satisfacer su propio ego porque sabes que nadie más había estado antes... Un bandido, que en un dejo de vanidad propia se hace de la rosa porque ésta se le ha abierto plena a él... Pasa que el 'Amor', el amor... cuando se ama, es así cuando se trata de creer, confiar. Perdona, como perdonaría eso y más, que lo sublime del pecado es no querer la salvación. ¿Salvación...? El mismo amor es la salvación. Pasa que cada caricia tuya, tu presencia, así sea de vanidad o ego, se va grabando y tatuando en ésa deliciosa venda que me has puesto... Y es que sucede que para mí, así es el amor. Cuando por diferentes circunstancias enfrentas la vida en su otro extremo, todo cambia. La muerte, sólo es un recordatorio de quienes somos en el paso de la vida desde ahí la tomé con más tranquilidad y paciencia. El amor, el amor, es un motor, no una premura por incluso pensar que vamos a contratiempo, en las diferentes situaciones personales. Y ambas, las dos, tanto la muerte como el amor, creo que coinciden en algo... Que son motor e impulso, que son paciencia y no premura o destrucción, que son paso seguro para quien tiene mesura. ¿Quién no muere de alguna manera a diario...? Será que creo que el éxito de la vida, del amor estará en ésa muerte que hayas querido construir... Y qué dicha la mía, que mientras camino pacientemente, disfrutando paso a paso, gotita a gotita que pueda emocionarme de la forma más sencilla, con lo más mínimo e insignificante, llevar cada caricia tuya escrita hasta en el más escondido rinconcito de mi ser... No, aún no sé cómo lo hiciste, porque la secrecía del corazón es así y sólo sé que me entregué al sueño de tu presencia. A eso, yo le llamo 'Fe', amor...
Una caricia; suave, ligera. Así, hechizada como la primera vez que lo vi, recorriendo de extremo a extremo ésas teclas. Así, sin emitir sonido alguno aún... aún... Y entonces, tú... Tú, amor...
Y luego, el eco de un sonido y un suspiro mío lo acompaña, mm... Un suspiro... Mhum... ahmm... un suspiro, que se eleve... Ahí, donde los cielos saben tanto de mí. Ahí, donde el nocturno siempre me resguarda. Ahí, en un sueño de amor donde soy niña y me quedo. Y entonces, tú... Tú, amor... Y de alas blancas al compás de mis manos, piano, y del canto suave enarbolar sueños de caricias muy suaves que aniden cerquita a tus oídos en tu corazón mi amor, amor...
Así, que no importa ya que me juzguen de que lo mío no es amor. Que digan que tú has absorbido todo mi ser. Qué más, que me sigan tachando de inexperta, no importa ya.
Y si a lo mío no se le llama "amor", que no lo sea, que no lo sea. Que el amor en mí suene diferente, desconozco que nombre será... Y entonces, tú... Tú, amor... Que desde la bella luna, aprendiz de piano, suave... aprendiz de ti, curiosa de ti, de tus manos, y que sigan escapando en esa curiosidad, mordiditas en las palmas tus manos... En la cartografía de tu universo seguiré enarbolando cantos de 'mi amor', tejiendo una eternidad... Y entonces, tú... Tú, amor...
En ésa casa ocurría que todas las mujeres saltaban de alegría cada que los hombres llegaban al lugar, entonces la ama de llaves, ni tarda ni perezosa abría las puertas de la habitación para anunciar con sobria victoria su llegada y entre la algarabía, la mía... Así, espontánea, descalza y con mi camisón puesto, salí detrás de todas ellas, no podía esperar más para correr hacia ti...
Sí, ése cuadro parecía como de épocas de antaño tan repetidamente. Tantas veces las vivía contigo, ésa alegría de tanta espera que aseguraba haberla vivido en otro tiempo, en otro ayer...
Y salí a tu encuentro. Todas reían, mas... ésa ocasión no fue igual a las anteriores, de golpe el silencio reinó, y lo que se supone debía ser felicidad, de repente era amargo. Vi como siempre a tus hermanos y vi a tu madre abrazada de uno de ellos en consuelo, entonces me miraron y sentí como mi mundo de golpe, me era arrancado y un gélido escalofrío indescriptible invadía mi alma mientras más me costaba descender por las escaleras y vi ésa caja entrar... ¿Qué batalla era ésa la que te arrancó de mí...?
Fueron los días más largos de mi vida y el dolor era tal, que de ella me exilié. Mis días venideros los viviría separada de todo y de todos, en ésa bella casa de playa privada e íntima... Donde sólo tus recuerdos me abrazaran como tú lo habías hecho y ahí me refugié del mundo. Cerré todas mis puertas y me dediqué solamente a escribir de ti, de tu amor... Le robé al tiempo las manecillas para inmortalizarte en mi corazón...
Besé cada letra, cada momento que llevara tu nombre, escribí tu nombre en el azul del cielo, en lo más profundo de la noche y yo, 'la última estrella, la escondida, la que no acostumbra brillar', plasmé en un canto de letras el testimonio de tu amor... No, no para hacer un libro, no me interesaba, los flashes nunca me interesaron, era para mí y el tiempo...
Porque amor, un hombre como tú debía quedarse en el tiempo, en el mío...
Dicen que las almas siempre están destinadas a encontrarse una y otra vez en el tiempo cuando el amor es verdadero... Desconecté toda comunicación con el exterior y sólo me dediqué a ti, en éste blog... De ser cierto, debía dejar un lazo para el tiempo después, algo que me dijera que serías tú de nuevo, quería narrar no una historia, una leyenda... No para nadie, sólo para ti y para mí... Mi propia leyenda de amor a tu lado, como esas grandes historias de amor, épicas, míticas...
De época, de antaño...
De antaño...
~ Año 1880 ~
—¿Por qué?—, preguntaste y me sobresalté al escuchar tu voz, si tu voz...
Bajo el halo de mi caperuza azul, sólo había alzado mi mano con el cajero para recibir mi boleto y el cambio. Procuraba usar los encajes del puño de mi manga, largos; que cubrieran el guante gris y aún así, el temblor de mis manos me delataron ante ti y que sólo tú conocías.
Un vuelco en el corazón y paralizada no pude articular palabra alguna. Lo que menos imaginaba era que un año después tú dieras conmigo... y ahí, en esa estación...
En defensa de nadie, ni orgullo ni desdén, sólo timidez, miedo, temor... Sólo eso. Y es que me imponía tu presencia, me sentía tan insignificante que no entendía porqué me habías mirado; no entendía muchas cosas, como el que supieras tanto de mí y cómo hiciste para quedarme, si siempre vivía escondida..., si siempre hacía por pasar desapercibida del mundo.
No pude, fue más mi timidez, sabía lo que significaba si daba un paso atrás y resulta que ya lo había dado.
Qué es un momento sino sólo eso, un momento... Y salí de aquel lugar sin más, pidiendo e implorando a los cielos que sólo fuera para ti, eso, un momento... un mal sueño, nada, nada de importancia, de relevancia... porque yo sólo tenía miedo de lo que estaba sintiendo...
Y es que pasa que yo no creo en lo que veo, creo en lo que siento y eso me estaba dando miedo... Sólo tenía dos opciones opté por la que era mi costumbre, huí, con todas las consecuencias de lo que sucedería, hasta merecer tu desprecio. Mientras escapaba me fui con todas las interrogantes: 'y si...'
Al abrigo y amparo de la noche, al claro de luna llegué a donde sólo me sentía segura. Aquellas gigantes se abrieron al pedir asilo y me encerré ahí. Durante mi estancia en ése santo lugar pedí por ti, que hallarás un gran amor. Sabía que así sucedería y pronto escuché noticias tuyas, porque un hombre nunca pasa desapercibido. Había llegado alguien.. y me alegré por ti, merecías esa felicidad porque siempre agradecí que me cuidaras tanto que la vida debía regalarte esa dicha y con ello significaba que nunca fui relevante. Y ahora yo debía desaparecer y la mejor respuesta la hallé en ésa estación de tren. Vestida de grises y cubierta con mi caperuza azul para no ser vista iba rumbo a no sé dónde, sólo sé que debía alejarme no quería que supieras que para mí bastó un día conocerte en aquella banca, reír y platicar para ya no olvidarte nunca... Lo que no me imaginaba era que tú fueras a encontrarme ahí.
—¿Eso acostumbráis hacer, señorita? ¿Sólo irse y ya, sin más?—, yo no paraba de morderme el labio inferior para controlarme y llamaron al abordaje, no quería voltear, si lo hacía no podría salir de tu vida, lo sabía... Traté de dar un paso enfrente y entonces sentí tus manos en mi cintura, cerré mis ojos y cuántas sensaciones corrieron por todo mi cuerpo con tu cercanía, a la par que no contuve mis lágrimas... Tus manos y qué osado eras. —Caballero...—, fue lo más que logré; musité temblorosa y tú me giraste con cuidado y descubriste mi rostro de la caperuza al tanto determinabas que ésta vez impedirías que huyera mientras enjugabas mis lágrimas...
Y desde ése momento a tu lado, plasmé la más bella melodía de amor en un diario...
¿Cuántas veces se repetiría nuestra historia...? No lo sé, pero en todas sé que siempre regresaría a ti, siempre...
~ Presente ~
Y aquí está tu Noche, tu Noche Bella, como me nombraste, cepillando el nocturno de mi cabello que tanto te gusta para descansar, intentar dormir otro día más sin ti... y qué mal sueño el de la otra noche y es que con estas noticias de Oriente, y Europa que es una caldera... pero aquí estoy, a la espera de ti en casa de tus padres... y de pronto, la ama de llaves causando algarabía. Suelto el cepillo y corro a recibirte...
Y ahí están tus hermanos y... ... Tú. Tú y mi sonrisa vuelve y corro para saltar a tus brazos, para no parar de besar tu rostro, tus manos. Porque vivo enamorada de tus manos masculinas y no hago más que entrelazar mis dedos con los tuyos. Y tú vuelves y yo lavo los pasos de tu camino...
No sabía lo que era una caricia hasta que me descubrí en tu mirada...
Todos mis 'despertares' llevan escrito tu nombre y desde entonces ésta 'petite' vive enamorada de la belleza de tu anatomía, de la fuerza y sostén de tus brazos que siempre me sorprenden la suma facilidad con cada vez que me alzas y yo; yo, amor... me gusta dejarme ir en tu vuelo...
Cómo no adorarte cuando del mundo huí y ahora vivo en tu universo...
Y un día sucede que así; lejos..., lejana del mundo, sin importar más nada, en un érase, la muñequita de tersa piel de rosa de la cajita musical... se quedó a vivir en la percusión más hermosa, en el cielo del latido de él.
Y en ése lugar secreto, "Her Secret Place", qué te puedo platicar, luna bella; cuando sólo el brillo de mi mirada se pierde contemplando el universo en el que habito y cuántas veces más, me he quedado así, olvidándome de todo lo que me rodea, hasta que me devuelven a la realidad por la espontaneidad de mi sonrisa.
—¿Qué si el sentir se escucha...?—, siempre... sólo me basta con cerrar mis párpados y dejarme llevar al depositar suavemente mi mano sobre el lado izquierdo de su pecho para sentir sus pulsaciones; quedarme ahí y en ésa íntima sutil caricia inmóvil, escuchar la armonía de como es que sus percusiones se van tranquilizando o se aceleran y se vuelven a calmar..., en una sincronía de amor conectando todos los sentidos en el cielo más bello de la música de su corazón... Y de ahí, es sólo darme cuenta de la conexión de su corazón con su mirada para comprender que en su reflejo, no importa el mundo, cuando se habita el universo más pleno.
Y del universo, amor...
el tuyo; donde, desde el vaivén de mi columpio,
me sé mecida al compás y ritmo de tu palpitar... Y así, así... suave, abrazar cerquita con mi voz en tu oído, cada rincón tuyo hasta llegar a tu alma, con un 'Te Amo...'
Por eso, siempre sostendré que:
'Después de la sonrisa, la mirada se cuenta sola...'
Así, sin más, no necesito razón alguna para sonreír.
Corre corazón, corre... y deja que te alcance con su mirada...
Y a lo lejos se vislumbra el preludio del nacimiento de una estrella en éste vasto universo...
¿Que qué es el universo para mí...?
Sr. Árbol, jamás digo lo que en verdad
es para mí. No, no sabría cómo explicarles porque quizás jamás me entenderían.
Cómo decir que el universo es el corazón de un Dios...
Y es que sólo tú, Sr. Árbol que me sabes mecida en el columpio de tus ramas,
que me sabes refugiada en el interior de una rosa, jugando, saltando y brincando
de nube en nube y... entre sueños...
Ahhh... pareciera que he visto a alguien en mis sueños, jugando también con las nubes...
Pero, qué más, una sonrisa y jugaré a danzar sobre mi propio sendero estelar...
y quizás, tal vez rodar en esa pradera y...
Mira, Sr. Árbol, lo sabía... un joven dios nos visita y también juega y se divierte,
que ha subido hasta ti y, de nuevo, una sonrisa y a retomar el juego y la danza,
hasta dominar el baile y... ¡aush...!
Creo que tropiezo mucho con el joven dios... pero, ahmm... ¿por qué el está en mi mundo, en mi sueño...?
Jiji... Y si sucediera... ...
Si sucediera... Con el paso del tiempo... ante mí, veo un Dios haciéndose
a pasos firmes a la conquista de grandes proezas... Y se contará y se dirá de él, que sus convicciones eran tan sólidas que nunca hubo meta que no alcanzara... y se dirá de él...
Que en cada una de sus huellas estaría ella, la muñequita de la cajita de música...
la bailarina de tersa piel cual pétalo de una rosa,
deslizándose suavemente en cadencia al compás del latir
de la mirada de su Dios...
Ahí, en el corazón de él y, donde ella es sueño habitando ése maravilloso
y cálido universo, en la caricia del idioma de un beso...